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Tortuga mora (Testudo graeca): guía completa de cuidados
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Tortuga mora (Testudo graeca): guía completa de cuidados

La tortuga mora (Testudo graeca) es, junto a la de Hermann, la tortuga terrestre mediterránea más conocida. Su nombre despista: no es especialmente griega ni exclusivamente norteafricana, sino una especie amplísimamente distribuida y muy variable. Reconocerla y cuidarla bien exige conocer sus rasgos propios, que la diferencian claramente de la Hermann. En esta guía repasamos su identificación, dieta, hábitat e hibernación.

Tortuga mora Testudo graeca sobre sustrato natural

Origen y hábitat de la Testudo graeca

La tortuga mora tiene una de las distribuciones más amplias del género: norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez, Libia), sur y este de España, Baleares, este de Europa, Oriente Próximo y hasta el Cáucaso e Irán. En España existen poblaciones autóctonas en el sureste, principalmente en Murcia, Almería y el sur de Alicante. Habita estepas, matorral seco, dunas y zonas semiáridas, siempre con veranos calurosos y suelos bien drenados.

Cómo identificar una tortuga mora

El rasgo diagnóstico por excelencia son los tubérculos córneos en los muslos, un par de espolones a cada lado de la cola que la Hermann no tiene. Además, su placa supracaudal suele ser única y sin dividir, al contrario que en la Hermann. El caparazón es más redondeado y menos abombado, con coloraciones que van del amarillo pálido al pardo oscuro según la población.

Otra diferencia clave: la tortuga mora carece de la uña córnea en la punta de la cola. Combinando estos tres rasgos —tubérculos en los muslos, supracaudal entera y ausencia de espolón caudal— la identificación frente a la Hermann es sencilla incluso para principiantes.

Comportamiento

Es una tortuga tranquila y algo más termófila que la Hermann: tolera y busca temperaturas elevadas, coherente con su origen más árido. En cautividad muestra buena adaptación siempre que disponga de calor suficiente. Los machos, como en otras Testudo, son insistentes durante el celo, con embestidas y mordiscos en las patas de la hembra.

Alimentación de la tortuga mora

Herbívora estricta, su dieta debe basarse en plantas silvestres fibrosas y bajas en proteína: diente de león, achicoria, llantén, alfalfa en pequeñas cantidades, malva, cardo y hierbas de secano. Al proceder de ambientes áridos, tolera especialmente bien las plantas ricas en fibra y digiere peor los alimentos acuosos y azucarados.

La fruta debe ser anecdótica, la lechuga se descarta y la proteína animal está prohibida. El calcio con hueso de sepia y una buena exposición UVB son la mejor prevención contra la enfermedad ósea metabólica, muy frecuente en ejemplares mal alimentados.

Hábitat, temperatura y UVB

Por su carácter termófilo, la tortuga mora agradece un punto caliente algo más alto, en torno a 35 °C bajo el foco, y ambientes secos y soleados. El recinto exterior en climas cálidos y secos es ideal. En interior, el gradiente térmico y el UVB de calidad son igual de importantes que en el resto del género, evitando humedades excesivas que favorecen infecciones respiratorias en una especie adaptada a la aridez.

Hibernación de la Testudo graeca

La hibernación depende de la población de origen. Las tortugas moras de linaje europeo o de zonas frías hibernan de forma similar a la Hermann, entre 8 y 12 semanas a 4-8 °C. Sin embargo, algunas poblaciones norteafricanas de zonas muy cálidas apenas experimentan un letargo suave. Conocer la procedencia del ejemplar es clave para decidir la duración e intensidad de la hibernación y evitar errores potencialmente graves.

Reproducción y cría

Tras el celo, la hembra realiza una o varias puestas de 3 a 7 huevos, que entierra en suelo soleado. La incubación dura entre 60 y 90 días, con determinación sexual por temperatura. Las crías, muy pequeñas, requieren hidratación cuidada, calcio abundante y UVB desde el primer día. Al igual que ocurre con la Hermann, la cría documentada en cautividad es la vía legal para obtener ejemplares sin dañar las poblaciones silvestres.

Salud: patologías frecuentes

Además de la enfermedad ósea metabólica y la piramidación, la tortuga mora es sensible al herpesvirus de los quelonios, una infección grave que puede diezmar colecciones enteras. Por ello es fundamental la cuarentena de nuevos ejemplares y no mezclar tortugas moras con tortugas de Hermann sin precauciones. El control regular de peso y el aspecto de ojos, nariz y boca ayudan a detectar problemas a tiempo.

Cómo elegir un ejemplar sano

Busca ojos y nariz limpios (la mucosidad nasal es señal de herpesvirus o rinitis), caparazón firme, buen peso y actividad. Exige documentación de origen legal, especialmente si procede de poblaciones autóctonas españolas, que están protegidas. Una cuarentena inicial de varias semanas antes de juntarla con otras tortugas es una precaución barata que evita disgustos mayores.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo distingo una tortuga mora de una de Hermann?

La mora tiene tubérculos córneos en los muslos, la placa supracaudal sin dividir y carece de la uña córnea en la cola, al revés que la Hermann.

¿Necesita más calor que otras tortugas mediterráneas?

Sí, es más termófila y agradece un punto caliente algo más alto, alrededor de 35 °C, y ambientes secos y soleados.

¿Todas las tortugas moras hibernan igual?

No. Depende de su población de origen: los linajes europeos hibernan como la Hermann, mientras algunos norteafricanos solo entran en un letargo suave.